•  

Interés general

Las fundaciones tienen que perseguir fines de interés general, como los que señala el artículo 3 de la Ley 50/2002, y otros similares. En cualquier caso, es imprescindible que la finalidad fundacional se dirija a beneficiar a colectividades genéricas de personas, considerando que cumplen dicho requisito los colectivos de trabajadores de una o varias empresas y sus familiares. En ningún caso, podrán constituirse fundaciones para beneficiar a su fundador o a los patronos y sus parientes.

Esta condición, de cumplimiento de fines de interés general, es la que diferencia a las fundaciones de otras entidades sin ánimo de lucro, como pueden ser las asociaciones, y las vincula especialmente con las Administraciones públicas, que también tienen que estar orientadas hacia el cumplimiento de fines de interés general.